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No necesitas tenerlo todo claro para empezar.

De hecho, casi nadie lo tiene.

Solo necesitas dejar de ignorar aquello que lleva demasiado tiempo intentando hacerse escuchar.

Quizás hoy no encuentres todas las respuestas.

Pero tal vez esta sea la primera vez que decides escucharte.

Y puede que, al hacerlo, encuentres la pregunta que llevabas demasiado tiempo evitando.

 

Escribir es

kaminar

por dentro

No hace falta que escribas bonito. Ni que sepas por dónde empezar.

Las mejores Kartas casi siempre empiezan con un:

«No sé muy bien por qué estoy escribiendo esto…»

Y precisamente por eso funcionan.

Porque cuando dejamos de intentar hacerlo bien, empezamos a ser sinceros.

Hay emociones que no necesitan ser arregladas.

Necesitan ser comprendidas.

Y hay historias que llevan tanto tiempo esperando ser escuchadas, que basta una hoja en blanco para empezar a hablar.

Hola, soy Nuria Bautista.

Todo esto empezó con una Karta.

Después llegaron muchas más.

Sin darme cuenta, aquellas hojas empezaron a contarme cosas sobre mí que nadie me había explicado nunca.

Sobre mis vínculos,  mis miedos, mis patrones.

Y comprendí algo que cambió mi forma de mirar la vida.

Lo que más se repetía en mi historia no era el problema.

Era el mensaje que llevaba demasiado tiempo intentando hacerse escuchar.

Y desde entonces entendí que detrás de cada conducta siempre había una historia esperando ser traducida.

Así nació KSR.

No desde una teoría. Ni desde alguien que tiene todas las respuestas.

Sino desde alguien que sigue haciéndose preguntas.

Porque, aunque hoy acompañe a otras personas a traducir su historia, sigo aprendiendo a traducir la mía.

Y me alegraría mucho que, a partir de hoy, una parte de este camino también fuera el tuyo.

PARADOJA

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad…

Y, sin embargo…

Hay algo que nunca cambia.

Tú sigues sintiéndote igual.

¿Y si lo que se repite no fuera el problema?

¿Y si fuera el mensaje?

Nos distraemos.

Nos llenamos de ruido.

Nos convencemos de que esta vez será diferente.

Y, aun así…

Hay vínculos que vuelven a agotarnos.

Cambian las personas.

Permanece el vacío.

Cambian las historias.

Permanece el desgaste.

Hasta que un día algo hace click.

Y piensas: «A lo mejor el problema nunca fue ese».

Necesitas comprender qué sigue repitiéndose.

Porque no siempre repetimos personas.

A veces repetimos historias que todavía no hemos comprendido.

Todo empezó mucho antes de KSR.

Empezó con una pregunta.

LA PREGUNTA QUE LO CAMBIÓ TODO

Todo empezó mucho antes de KSR.

Mucho antes de las Kartas.

Empezó con una pregunta.

Una pregunta que llevaba años intentando hacerse escuchar.

Porque comprendí que escribir no cambiaba mi historia.

Lo que la cambiaba era comprender lo que aquella historia llevaba demasiado tiempo intentando decirme.

Y entonces entendí algo.

Detrás de cada conducta hay una historia.

Detrás de cada historia…

una pregunta esperando ser escuchada.

KSR nació el día que dejé de buscar respuestas…

y empecé a hacerme preguntas distintas.

HECHO DESPACIO, HECHO REAL

No quería que esta bitácora fuera solo un objeto.

Quería que fuera coherente con todo lo que representa KSR.

Porque cuando algo nace para acompañar un proceso humano…

También importa cómo ha sido creado.

Por eso elegí trabajar con Cosamai, un centro especial de empleo donde cada pieza se crea con tiempo, cuidado y atención.

Y por eso cada estuche está intervenido a mano por una pintora.

Uno a uno.

Sin repetir.

Porque las historias tampoco se repiten.

Ni las personas.

Hay cosas que se fabrican.

Y hay otras…

Que se crean con tiempo.

Si esta bitácora iba a acompañar una historia…

Era importante que también tuviera la suya.

CUANDO UNA HISTORIA ENCUENTRA A OTRA

Cada Bitácora que lleva el sello KSR es única.

Porque nace de manos reales.

En tiempo real.

Porque ninguna historia llega aquí siendo igual a otra.

La primera edición nunca llegó a salir a la venta.

No porque no estuviera lista.

Sino porque las personas para las que había sido creada llegaron antes.

Y ese día comprendí algo.

KSR nunca fue un lugar para todo el mundo.

Fue un lugar para quien llega cuando está preparado para hacerse una pregunta distinta.

Porque aquello que está destinado a acompañarte no siempre aparece cuando lo buscas.

A veces aparece cuando, por fin, estás preparada para escucharlo.

Y quizá esta Bitácora haya llegado a ti por la misma razón.

No viene a convencerte.

Viene a recordarte que hay conversaciones que ya no admiten más aplazamientos.

Esta bitácora no llega cuando la buscas.

Llega cuando una parte de ti ya no quiere seguir haciendo como que no pasa nada.

Y AHÍ ES DONDE EL TIEMPO DEJA DE SER CASUAL.

Hay cosas que no se solucionan.

Se comprenden.

Porque las historias no cambian cuando encontramos una respuesta.

Cambian cuando comprendemos lo que llevaban demasiado tiempo intentando decirnos.

Por eso son 40 Kartas.

40 invitaciones para mirar tu historia desde otro lugar.

40 pausas para escuchar aquello que llevas demasiado tiempo intentando silenciar.

Porque comprender no ocurre deprisa.

Esta Bitácora no está hecha para darte respuestas.

Está hecha para ayudarte a hacerte preguntas diferentes.

No está hecha para que la leas.

Está hecha para que la vivas.

Porque hay historias que siguen repitiéndose hasta que alguien decide escucharlas.

Y cuando eso ocurre…

La historia no desaparece.

Pero deja de ocupar el mismo lugar dentro de nosotros.

Hay personas que terminan estas 40 Kartas con respuestas.

Pero muchas terminan con algo mucho más valioso.

Una forma completamente distinta de mirarse.

Y quizá…

ha llegado el momento de empezar la conversación que llevas demasiado tiempo posponiendo contigo.

DENTRO

Hay objetos que se guardan en una estantería.

Y hay otros que terminan formando parte de tu historia.

Esta Bitácora pertenece al segundo grupo.

Nada está ahí por casualidad.

KARTAS

No son páginas.

Son conversaciones que llevan años esperando suceder.

Algunas te harán preguntas.

Otras pondrán nombre a cosas que llevabas demasiado tiempo sintiendo.

Pero todas tienen algo en común.

No intentan decirte quién eres.

Te ayudan a descubrirte.

La misma Karta puede decirte algo completamente distinto según el momento de tu vida en el que la abras.

No porque cambie ella.

Porque quien cambia eres tú.

Y no te preocupes si alguna te incomoda.

Las Kartas más incómodas suelen ser las que mejor nos conocen.

PASO

No te voy a engañar.

La pluma escribe.

El trabajo lo haces tú.

Yo no puedo recorrer este camino por ti.

Pero sí puedo caminar a tu lado mientras aprendes a traducir tu historia.

Hay un paso que nadie puede dar por ti.

Solo el primero.

EL SELLO

Aquí no vienes a escribir bonito.

Vienes a dejar constancia de quién eres hoy.

Porque dentro de un tiempo volverás a abrir esta Bitácora…

Y descubrirás que quien escribió aquellas primeras palabras ya no es la misma.

No porque haya aprendido más.

Sino porque ha comprendido mejor.

Porque el conocimiento informa.

La comprensión transforma.

SOLTAR

No todo lo que escribes está destinado a quedarse contigo.

Hay palabras que merecen acompañarte.

Y otras que solo necesitaban ser escuchadas.

Porque comprender una historia no siempre significa conservarla.

A veces significa agradecer lo que vino a enseñarte y dejarla marchar.

Por eso, dentro de esta Bitácora, también hay un buzón.

Porque hay kartas que nacieron para quedarse.

Otras que solo necesitaban encontrar un lugar donde descansar.

SEMILLAS

Hay cambios que no empiezan el día que los ves.

Empiezan mucho antes.

El día que decides hacerte una pregunta distinta.

El día que dejas de luchar contra ti.

El día que empiezas a comprender.

Por eso estas semillas viajan contigo.

No para enseñarte a crecer.

Sino para recordarte que ya sabes cómo crecer.

Porque hay procesos que no necesitan más prisa.

Necesitan un lugar donde echar raíces.

Todo el mundo quiere florecer.

Pocas personas aceptan el tiempo que necesitan sus raíces.

COMPRENSIÓN

 Hay historias que podemos escribir solos.

Y otras que necesitan ser miradas desde otro lugar.

Por eso este recorrido no empieza cuando abres la primera Karta.

Empieza cuando nos sentamos a traducir tu historia.

Y tampoco termina cuando escribes la última.

Porque  volveremos a encontrarnos.

Para descubrir qué ha cambiado.

No en tu pasado.

Sino en la forma en la que hoy lo habitas.

Porque comprender no consiste en encontrar respuestas.

Consiste en dejar de hacerte daño con la misma historia.

SIEMPRE CONTIGO

No es una Bitácora para terminar.

Es una Bitácora a la que volver.

Cada vez que vuelvas a ella, descubrirás algo distinto.

Porque tú ya no serás la misma persona.

Y entonces ocurrirá algo curioso.

Las Kartas no han cambiado.

Las preguntas tampoco.

Quien  ha cambiado eres tú.

Y eso cambia todas las respuestas.

Porque la comprensión no ocurre una sola vez.

Sucede cada vez que vuelves a mirar tu historia desde un lugar diferente.

No compras una Bitácora para 40 días.

La conservas para todas las personas que todavía te vas a ser.

Algunas personas quisieron dejarte unas palabras.

Porque a veces la historia de otra persona también puede ayudarnos a comprender la nuestra.

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